Hotel Riomar

Sant Martí d'Empúries - L'Escala

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Descobrir l'Hotel Riomar és gaudir de l'estiu
Entrevista al Sr. Joan Malé, propietario y fundador del Hotel Riomar Con motivo del estreno de la nueva web del Hotel Riomar, hemos tenido la idea de dar a conocer lo que sucedió en el pasado, durante y después de la construcción de este Hotel, un trabajo de dos familias (Malé - Gardella) implicados en ilusión, acuerdo y con miras a un futuro a largo plazo, y porqué se embarcaron en la construcción de un lugar de alojamiento, hoy en día traducido en todo un hecho, el Hotel Riomar. Por este motivo, propusimos al Sr. Joan Malé, principal responsable del Hotel, para que nos explique aquellos pequeños detalles que hacen fuerte cualquier primera idea, aquellas peripecias por las que pasaron por aquel entonces, o el porqué se produjo en Sant Martí d'Empúries y no en cualquier otro sitio, o el porqué del nombre "Riomar". Todo esto y mucho más lo explicaremos a lo largo de esta entrevista. 13-12-2015 | 20:03:50 | Autor: Mercè Malé Gardella Sant Martí d’Empúries.— El lunes pasado, 7 de desembre, al lado del fuego de la chimenea, cómodamente instalados, tuvimos la oportunidad de entrevistar al Sr. Joan Malé, propietario y fundador de l'Hotel Riomar, que a continuación reproducimos.

Señor Joan, ¿nos podría hacer un poco de historia de los inicios del Hotel Riomar?
—Los inicios del Hotel Riomar se remontan a los años sesenta. Mi familia regentaba una pequeña fonda-restaurante en Sant Martí d'Empúries, que anteriormente había sido un colmado. Mi madre, Paquita Ros, era una cocinera excelente. Nos visitaban gentes de toda Cataluña, venían a comer especialmente la sepia al horno y el arroz a la cazuela que mi madre cocinaba con mucho gusto. Ella el alma de la fonda y la que nos animó en la construcción del hotel.

¿Cuándo apareció la idea de la construcción del Hotel y porqué, ya que nos consta que vuestra profesión era otra?
—La construcción del Hotel Riomar comenzó a finales de los sesenta, en unos terrenos que se habían destinado al cultivo de arroz, justamente cuando la dictadura franquista estaba agonizando. Era un buen momento económico para emprender negocios turísticos, ya que llegaban muchos extranjeros que venían a disfrutar del sol y la playa a buen precio. Por aquel entonces, no habían demasiados sitios de alojamientos. Se había dado el caso que en muchos pueblos de la Costa Brava las familias alquilaban las habitaciones de sus casas para hacer frente a ese boom turístico. En el tema político, se pasó de una época en que todo era prohibido o era pecado, a comenzar a respirar los aires de libertad en un espacio de tiempo récord.


¿Les resultó fácil, económicamente hablando, emprender una aventura como esta?
—Los inicios fueron complicados y muy duros. Había poco dinero pero teníamos muchas ganas e ilusión de llevar a cabo un proyecto que nos cambiaría la vida. Tuvimos que recurrir a la ayuda de las entidades financieras y a los amigos para financiar el proyecto hotelero y poder hacer frente a los muchísimos gastos. Casi todo lo que ganábamos, al final de la temporada, lo invertíamos en ampliar las instalaciones y mejorar los servicios para nuestros clientes.

Nos consta que la construcción del Hotel se realizó en diferentes períodos de tiempo, ¿nos podría explicar el desarrollo de esas diferentes etapas?
—Iniciamos la construcción del Hotel allá por el año 1969, y año tras año, sumábamos en más habitaciones, más espacios de descanso, más servicios y no fue hasta principios de los ochenta, cuando pusimos en funcionamiento el edificio Annex Solivent y el Bar-Terrassa. La piscina y un bloque de apartamentos (que lleva el nombre de ”Els vents”) se inauguraron en la década de los noventa. No sin olvidar el frondoso jardín, uno de los puntos fuertes del Hotel Riomar, que ha ido creciendo con el paso de los años y durante el verano muestra todo su esplendor.

En la planificación del Hotel Riomar se incluyeron servicios que no se encontraban en el pueblo?
—Siempre quisimos dar un servicio personalizado a nuestros clientes, lejos de las masificaciones. Sant Martí d’Empúries es un lugar donde no encontrará discotecas, ni carreteras transitadas y por las noches se puede descansar. Muchos clientes repiten por el trato que reciben de nuestro personal y por la paz que encuentran en este lugar casi paradisíaco. Estamos especializados en turismo familiar porque aquí los niños tienen espacios para correr y jugar. También admitimos mascotas, sin coste adicional.

Geográficamente, ¿cómo ve usted la situación del Hotel, y cómo surgió el nombre de “Riomar”?
—Nos encontramos en la zona del Riuet, delante de una playa ideal para la práctica del windsurf y el kitesurf, muy cerca del pueblo de Sant Martí d’Empúries. Este lugar siempre se ha caracterizado por la tranquilidad y la belleza del paisaje. El hecho que tengamos cerca la desembocadura del Riuet, el río Vell, nos dio la idea de elegir el nombre de Riomar.


¿Nos podría explicar alguna anécdota de antes o después de las Olimpiadas del 92?
—A principios de los 90, tuvimos la idea de organizar un cena-barbacoa con sangría y baile, en la terraza del hotel. La idea tuvo tanto éxito que aún la seguimos haciendo, cada martes, durante los meses de julio y agosto. En temporada baja, especialmente durante el mes de septiembre, hacemos una paella gigante al aire libre. Sabemos que a los clientes les encanta disfrutar de un buen plato de paella bajo la sombra de las frondosas moreras de la terraza.

Señor Joan, ¿cuál fue el secreto que ha cautivado y que le ha permitido conservar la fidelidad y continuidad de sus clientes?
—Cabe decir que la construcción del Hotel Riomar no habría sido posible sin la confianza depositada por todos aquellos clientes que han pasado sus vacaciones en este lugar privilegiado de la Costa Brava. Actualmente en época de nuevas tecnologías y de tantos cambios, esperamos hacer frente a los retos del futuro con la misma fuerza que nos impulsó a emprender este proyecto, por este motivo también queremos estar al día con estos avances tecnológicos. Antes, niños, jóvenes y mayores, llenaban la piscina y la playa; ahora están más entretenidos con maquinitas, ordenadores o móviles, y por este motivo también tenemos que estar al día para poder ofrecer zona verde, jardines, salones, wifi y espacios para poder aprovechar la práctica de estas nuevas costumbres tecnológicas.

Y de esta manera finaliza la entrevista que hemos realizado al Sr. Joan Malé, a quien agradecemos por esta oportunidad, quien nos invita a visitar el Hotel Riomar, a conocerlo y disfrutar de sus más de 1.500 metros cuadrados de extensión. ¡No os arrepentiréis!

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